13 abril 2007

El proyecto de Jeremy Bentham para el Panóptico (1791).



Examinemos rápidamente el funcionamiento arquitectónico del Panóptico. Está compuesto por un amplio patio con una torre en el centro y, en la periferia, un conjunto de construcciones, divididas en niveles y en celdas. En cada celda, hay dos ventanas: una que permite la entrada de la luz y la otra que da a la torre, donde anchas ventanas permiten la vigilancia de las celdas. Estas son como “pequeños teatros […] en los que cada actor está solo, perfectamente individualizado y constantemente visible”; se encuentra cortado de todo contacto con los de las celdas vecinas. Es “objeto de una información, jamás sujeto de una comunicación”. Para Bentham, el beneficio principal del Panóptico es que permite una eficacia de organización máxima. Foucault subraya que lo logra induciendo en el recluso un estado de objetividad, una visibilidad permanente. El recluso no puede ver si el guardián está o no en la torre, por lo que debe comportarse como si la vigilancia fura constante, infinita y absoluta. La perfección arquitectónica es tal que el aparato de poder continúa funcionando aún sin la presencia de un guardián.

Este nuevo poder es continuo, disciplinario y anónimo. Cualquiera podía hacerlo funcionar con tal de que se colocara en la posición correcta y cualquiera podía verse sometido a sus mecanismos. El diseño es multiusos. El vigilante en la torre podía observar fácilmente a un criminal, a un loco, a un obrero o a un escolar. Si el Panóptico funcionara perfectamente, sería eliminada casi toda la violencia interna. Pues si el prisionero nunca está seguro de ser observado, se convierte en su propio guardián. Y, como paso final, mediante el uso de este mecanismo también podía controlarse a los controladores. Los que ocupan la posición central en el Panóptico se encuentran ellos mismos totalmente atrapados en una localización y en un ordenamiento de su comportamiento. Observan, pero al hacerlo, también ellos se ven fijados, reglamentados y sometidos al control administrativo.

El Panóptico no es sólo una técnica altamente ingeniosa y efectiva para el control de los individuos; también es un laboratorio para su eventual transformación. Se podían llevar a cabo con facilidad experimentos en cada una de las celdas y los resultados eran observados y tabulados desde la torre. En fábricas, escuelas, hospitales, el vigilante podía observar con gran claridad el retículo codificado y diferenciado que se ofrece a su mirada.

En términos de Foucault, el Panóptico reúne el saber, el poder, el control del cuerpo y el control del espacio es una tecnología integrada de disciplina. Es un mecanismo que permite localizar los cuerpos en el espacio, distribuir a los individuos los unos en relación con los otros, organizar la jerarquía, disponer de manera eficiente de los centros y acanales de poder. El Panóptico es una tecnología adaptable y neutra para el ordenamiento e individualización de los grupos. Dondequiera que sea necesario someter a los individuos o a la población a un retículo que los vuelve productivos y observable, entonces la tecnología del Panóptico puede utilizarse.

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