| Olas de plata Elenar. Las estrellas brillaban en lo alto como serafines de mármol que festejan sus bodas de plata; imprimías tus pies descalzos en la suave arena y el agua los cubría con un manto cristalino. ¿Por qué no previniste el tiempo? Te habría podido acompañar en la muerte. Sentiste el peso de los meses sin gemir el dolor de tus entrañas; no deseabas con tu canto interrumpir el arrullo del mar y ahogaste en el silencio la alegría de tus sentidos. ¿Por qué no te acompañé a la playa? Te habría podido asistir y llevar a casa. Elenar. La arena se llenó de tu sangre a la media noche, arrastrada por las olas mar adentro; abandonaste el mundo dando a luz a una niña, con un festín de bodas celebrándose en el cielo. ¿Por qué no gritaste al unísono? Me habría podido llevar tu último aliento. Expiraste cuando la niña salió de tu vientre, perpleja, con la cara al cielo; la luz y la oscuridad, la quietud y el rugido del mar esperaban pacientes el tiempo en que acaecería su nacimiento. ¿Por qué no desapareció entre las aguas? La habrían podido arrastrar hacia la tumba. Las olas bañaron sus ensangrentados pies bautizándola en tristeza y júbilo; jamás sintió a su madre detrás, pero los serafines se compadecieron de ellas y realizaron un milagro. ¿Por qué las olas no se la llevaron? Quizá Dios la quiso poner en sus manos. Falma Telemna. Ola de plata. Así te bautizaron los ángeles que se apiadaron de ti, porque celebraban sus bodas de plata y las olas no te llevaron al fin. Perdona a tu viejo padre que no ha sabido cuidarte así. |
11 septiembre 2006
Fragmento
28 agosto 2006
Inaudito
Seguiremos con la duda caballeros.
21 agosto 2006
14 agosto 2006
Lai Soñar un día sin tiempo Un suave movimiento en las manecillas del reloj, y continúo esperando ansioso mi visita. Se aproxima la hora del té y el invitado aún no llega; es inaceptable para un inglés de su categoría un retraso de semejante magnitud. Tomo mi reloj de bolsillo... objeto más valioso no puede haber; el tiempo es tan necesario para el hombre como su existencia, y sin embargo, tan detestable como la indeseable libertad. Quizá estoy perdiendo lo más preciado que poseo. Pues siempre estoy pensando que me hago más viejo y sabio, cuando sólo me hago viejo. El tiempo evoca en mi memoria, recuerdos inútiles que consumen el eterno retorno del pasado entero de mi vida; aceptar que no hay peor y más implacable usurero que el tiempo, y cuando se le obliga a hacer anticipos, cobra intereses más altos de los que pudiera cobrar cualquier judío ... el tiempo me roba la vida. El Sol asoma, la Luna se oculta cada día y parece no importarme, envejezco y apenas me doy cuenta. El Sol es el mismo realmente, mas carente de respiración profunda me asecha la muerte. Estoy limitado por este infame aparato que regula mi vida y me somete a ella como la mano al hierro. Mi vida es muy corta, y tardo tanto tiempo en comprenderme, que no hay momento para disfrutar el alba... Tomo el reloj de oro del bolsillo de mi saco y con furiosa ira, lo arrojo contra el suelo y satisfecho, lo veo despedazarse; emocionado, derribo el reloj del muro, y loco, resisto la represión que contrae y tortura mi cabeza con el funesto sonido. Irónicamente el tiempo no puede dejar de lado el tiempo, y yo sí, y estoy feliz... pero el invitado aún no llega. |
27 junio 2006
Fragmento
Carta de Heloisa a Abelardo
!Desdichada yo, que nací para ser la causa de tal crimen! !Las mujeres no podrán conducir nunca a los hombres más que a la ruina!
Es sin duda por eso por lo que el libro de los Proverbios pone en guardia contra ellas: "Ahora, hijo mío, escucha y presta atención a mis palabras. Que tu corazón no se vuelva hacia las mujeres. No te pierdas en sus senderos, pues han herido y abatido a un gran número de hombres: los más valientes han muerto por ellas. Sus casas son las puertas del infierno y conducen al corazón de la merte".
Y en el Ecleciastés: "He considerado todo en espíritu, y he encontrado a la mujer más amarga que la muerte. Ella es la red del cazador, y su corazón es una trampa. Ssus manos son cadenas. El amigo de Dios huirá de ella, pero ella hará del pecados su víctima".
Ya la primera mujer en el jrdín del Edén, sedujo al primer hombre; creada por el Señor para prestarle asistencia, fue su pérdida. Sansón, fuerte entre los fuertes, hombre de Dios cuyo nacimiento fue anunciado por un ángel, fue vencido sólo por Dalila, que le traicionó, le abandonó, le privó de la vista y le redujo a tal penuria que prefirió destruirse él mismo, con sus enemigos, bajo las ruinas del tempro. Salomón, sabio entre los sabios, abandonado por la mujer a la cual estaba unido, cayó en tal demencia que en la vejez se dejó conducir a la idolatría, ñel, a quien el Señor había elegido, prefiriéndolo al justo David, su padre, para construir el Templo. Abandonó el culto divino, cuya necesidad habvía predicado en sus escritos y en sus palabras. Job, el santo varón, sufrió el último y más grave ultraje de parte de su mujer, cuando ella lo impulsó a maldecir a Dios. El astuto Tentador, instruido por tantas experiencias, sabiía bien que la esposa de un hombre es el instrumento más dócil de su ruina. Es él quien, extendiendo a nosotros su acostumbrada malicia, perdió por el matrimonio aquel a quien no había perdido por la fornicación. Utilizó el bien con vistas a un mal, no habiendo podido servirse del mal mismo para ese fin.
Fragmento
Job 38. 1 - 11
Primer discurso de Dios
1. Entonces el Señor desde un torbellinohabló a Job, diciendo:
2. ¿Quién es ese que envuelve sentencias con palabras de ignorante?
3. Ciñe ahora tus lomos como un valiente, yo te interrogaré y tú me instruirás.
4. ¿Dónde estabas cuando yo echaba los cimientos de la tierra? Dímelo, ya que tanto sabes.
5. ¿Sabes tú quién tiró sus medidas? ¿o quién extendió sobre ella la cuerda?
6. ¿Qué apoyo tienen sus basas? ¿o quién asentó su piedra angular, (7) mientras que me alababan los nacientes astros, y prorrumpían en voces de júbilo todos los hijos de Dios?
8. ¿Quién puso diques al mar, cuando se derramaba por fuera como quien sale del seno de su madre, (9) cuando cubría yo de nubes como de un vestido, y los envolvía entre tinieblas como a un niño entre apañales?
10. Lo encerré dentro de los límites fijados por mí, y le puse cerrojos y compuertas.
11. Y dije: Hasta aquí llegarás, y no más adelante; y aquí quebrantarás tus hechizadas olas.
21 junio 2006
Poema
El inevitable fin de las cosas
Dónde van las sombras por la noche
y los sueños fantásticos que interpreta mi razón,
dónde van las luces que no duermen
y el miedo que me envuelve y atormenta el corazón.
Dónde van las nubes con el viento,
y el Sol que en ellas se oculta de la vista,
dónde van las rosas marchitas
y la Luna plateada en soledad del día infinita.
Dónde van todos los sentimientos
y los sufrimientos que tenemos por vivir,
dónde van las lágrimas malditas
y los gritos que nunca se llegan a oír.
Dónde van las almas cuando mueren
y los cuerpos cuando crecen y se distinguen,
dónde van los espíritus de vida,
y las risas que escapan y se extinguen.
Dónde van los pensamientos
y las letras que nunca llegaron al papel,
dónde van las fantasías
y las palabras que olvidamos decir alguna vez.
Son fugaces destellos que florecen en secreto
y se pierden en el tiempo infinito,
para no volver a despertar
y morir después.
Lai
A través del bien y el mal
Los grandes árboles imponen con su presencia, la niebla espesa esconde en su raíz el desconcertante misterio de una vida, el viento helado golpea mi rostro acariciándolo libremente.
Levanto los brazos recibiendo la lluvia excitada; en mi alma despiertan una tranquilidad y una alegría nunca antes sentidas. Encuentro una roca a través de la neblina y me recuesto a contemplar la belleza del viejo bosque…Abro los ojos, escucho lejanas cascadas, la lluvia que continúa cayendo y la felicidad de los árboles bañados.
Me incorporo, camino sin rumbo siguiendo sólo el sentimiento de mis inspiradas emociones. Miro al cielo desde donde asoma el gran astro como un fantasma entre la blanca nube que me cubre con su manto; es la primera vez que observo el Sol sin lastimar mis ojos…
Continúo mi alegre marcha y veo la vaga sombra de un hombre; lo llamo gritando mas invisible escapa en el anonimato.
Corro tras él pero la niebla me cierra el paso hasta ocultarme por completo...Todo es oscuridad ahora, ya no estoy más en el hermoso bosque sino en una ciudad iluminada por la pálida luz de los faroles que trazan la calle, sólo la neblina conserva la esencia de aquel sueño.
Miro al hombre caer en el negro asfalto, aproximándome le escucho murmurar que el descanso sin estudio es para los vivos muerte y sepultura, y que la necedad sufre por hastío de sí misma.
La neblina comenzó a dispersarse, observé con detalle los rasgos de su noble rostro, lloraba, y en su agónica muerte comprendí que tenía mi rostro... era yo quien estaba frente a mí... era yo, pero más allá de mí.
13 junio 2006
Cartas de Abelardo y Heloísa
26 mayo 2006
Lai Cuando la Luna se tiñe de sangre Un aura rodea tu lúcido cuerpo en esta gélida noche de invierno ocioso; entre las estrellas, alta e inmaculada, la incansable Luna llena inunda el naciente lecho de rosas con blancuzca luz afable, siempre serena, siempre atenta, siempre nueva... Tu marido prepara emocionado la velada, donde la unión imperecedera, fruto del verdadero amor, despierta cuando dos almas que se han jurado fidelidad pura, vuelan con alas de pétalo rumbo a la promesa del éxtasis eterno, y en el encuentro de la carne trémula, la realidad supera al sueño. La Luna asoma entre los cristales mientras asciende y se viste de carmesí, porque es testigo de la virginidad sangrante. Los esposos se observan mutuamente y sonríen, desbordan felicidad y purifican sus espíritus clamando al cielo el placer de verter el júbilo apasionado. Él, acaricia con suavidad tu alegre rostro, besa tu frente, tus labios… la pasión enciende los cuerpos y las manos retiran lentamente las prendas descubriendo la piel, con presteza dócil, indulgente, gentil y afable. Esas manos dominantes recorren tu piel comenzando por los hombros, que son el frente de tu mística y continúan rozando el dorso de tu espalda descansando en la cintura; puedes sentir la fortaleza del hombre que ha jurado protegerte con la vida. Saborea su temple cuando consienta con las manos tu abdomen liso y suba orgulloso hasta tus pechos firmes, donde guardas la maternidad indescriptible de mujer creación divina... Recostados en el tálamo, funden sus cuerpos, el calor del amor despierta en la fría noche iluminada por la Luna creciente. Él recorre con la boca tu semblante, besa tu cuello y prueba el néctar de tus preciados labios, te susurra en el oído mordisqueando juguetón sus contornos, te cuenta de nuevo la razón por la que se casó contigo y por la que comparte el íntimo don de Dios. Sus manos bajan por tus costados hasta perderse en el infinito, donde sólo la feminidad alcanza formas y el hombre consigue interpretarlas; pues ¿qué sería de la mujer sin un hombre que le amara, entregando todo su ser para consumirse juntos en el fuego de la pasión y ser por siempre la misma ceniza? ¿qué sería del hombre sin una mujer quien le respalde, sin un ideal que lo inspire, sin un arma en la batalla, sin una flor en el desierto? solos son cuerpo y alma ligados a un destino incierto, pero juntos tienen alas y vuelan hasta confines inimaginables, fuera de los límites de lo real, de lo tangible, más allá de la verdad y la naturaleza, tan cerca del paraíso, del ser que los creó... El contacto con su piel es la respuesta a tus preguntas, entrégale tu alma, el corazón y la existencia, porque él sabrá cuidarte, engrandecerte y honrarte, para que juntos sean ofrenda y sacrificio. Con la delicadeza que exige la rosa, con la atención que merece el caballero, aparta el pudor, y permite que en tu bajo vientre descienda a beber del manantial de vida donde brota la virgen sangre y germina la semilla, santuario de la Luna nueva. No resistas al deseo sensual, al éxtasis, a la pasión y la entrega; cuando las flores abran sus pétalos encarando al Sol, cuando la fusión de las almas desnudas se transforme en carne y la Luna se tiña de sangre, comprenderás la razón de ser y reconocerás el sentido de todo esto, pues él comparte contigo el placer y el dolor, el temor y la confianza, la risa y el llanto; porque ambos son uno y darán vida a una estrella que brillará junto a la Luna en lo alto del cielo nocturno, entre brisa y tormenta, entre lluvia y marea. Mientras sus palabras sean halagos de verdadero amor, y los besos que sobre tu piel siembre sean semillas que den fruto; mientras las manos que exploran tu cuerpo hasta reconocer todos sus rincones, y trabajen por avivar el fuego de un hogar inquebrantable, no habrá quien embista el vuelo, ni corte las alas, ni detenga la carrera del amor eterno. |
16 mayo 2006
Fragmento En busca de la lengua perfecta (Umberto Eco) En 1622, Paul Guldin había escrito una obra titulada Problema arthmeticum de rerum combinationibus en la que había calculado todos los términos que se pueden generar con 23 letras, independientemente del hecho de que estuviesen dotados de sentido y fuesen pronunciables, pero sin calcular las repeticiones; el resultado era que el número de palabras (de longitud variable entre dos y veintitrés letras) superaba los setenta mil trillones (para escribirlas se necesitaría más de un cuatrillón de letras). Para podernos hacer una idea de este número imaginemos que todas estas palabras se escriben en libros de actas de mil páginas, de 100 líneas por página y 60 caracteres por línea: se necesitarían 257.000 billones de libros de registro de este formato; si hubiera que colocarlos en una biblioteca, cuya disposición, tamaño y condiciones de circulabilidad estudia Guldin por separado, y se dispusiera de construcciones cúbicas de unos 132 metros de lado, capaz de albergar cada una 32 millones de volúmenes, se necesitarían 8.052.122.350 bibliotecas de estas características. Pero, ¿Qué reino podría contener tantos edificios? Calculando la superficie disponible en todo el planeta, ¡sólo podríamos colocar 7. 575.213.799! (123) |
09 mayo 2006
Oración Me pides paciencia porque sabes que desespero. Me pides que le eche ganas a la vida y que cumpla con mis responsabilidades porque sabes que me distraigo de ellas. Me pides prestar atención a los míos porque sabes que no los escucho. Me pides que sea tu paladín porque sabes que quiero serlo. Ayúdame a vencerme, para ayudarte a vencer. Nunca me pides nada que no pueda darte. |
05 mayo 2006
02 mayo 2006
Lai
Agonía del prisionero
Encadenado en la torre oscura, deseo ardientemente recuperar mi libertad encarcelada. El mago me aprisiona en su palacio; juega a ser dios y a ser mi dueño.
Lucho incansable para romper las cadenas que ensangrientan mis muñecas y dejan llagas de impotencia fatigada.
El gran cuervo negro me custodia con penetrante mirada y su aterrador graznido atormenta mis desesperados oídos.
Mi grito frustrado se ahoga en el inmenso vacío sin eco del espacio que me oculta, lucho contra mi voluntad acongojada que no acepta no volver a ver mi amada. Porque estoy en el infierno que es mi sufrimiento de no poder amarla. Un demonio interno me quema y exhibe mi debilidad bañando mis ojos de lágrimas amargas.
Prolongada agonía eterna mientras el tiempo y la vida pasan y yo envejezco en la torre maldita. El hechicero no conforme con la humillación sufrida, manda a la deidad de los ojos de lechuza a presumir mi libertad robada, para que no tenga fin mi abrumador castigo.
Sin memoria no hay recuerdo, mas la imagino feliz corriendo en los verdes campos o apenada llorándome deshecha en llanto, y ese es mi peor tormento. Soy esclavo del destino y sujeto a la soberbia del mago indigno, que mandará al gran cuervo negro a custodiarme eternamente.
22 abril 2006
Reflexiones Sobre los medios de comunicación y la piratería 1. ¿Porqué razón, si los consumidores pagamos por entrar en una sala de cine, nos obligan a ver anuncios comerciales durante 20 minutos? En televisión abierta tenemos la libertad de cambiar de canal cuando hay comerciales, y no pagamos por ello. El colmo es que el dueño de la exhibidora recibe dinero extra por esta imposición. 2. Respecto a los anuncios que salían en el cine y cuyo slogan era: "las películas piratas se ven mal, pero tú como papá, te ves mucho peor". Nos exhortan a no comprar piratería para erradicar el mal, pero nosotros pagamos impuestos para que el gobierno federal vigile las fronteras, los puertos, las calles... y otorguen la seguridad de la legalidad. El colmo resulta en las amenazas de que somo malos y nos vemos mal por comprar piratería, qué le vamos a hacer ¿Quién es el verdadero responsable del problema y quién lo va a solucionar? porque la lógica gubernamental nos dice que nosotros somos el problema por consumir lo que ellos permiten pasar. |



